Comentarios de Evangelio

15 de febrero de 2026
VI Domingo del Tiempo Ordinario - A
(Si 15, 15-20; 1 Co 2, 6-10; Mt 5, 17-37)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Enero (Ciclo A)

4 de enero - Epifania del Señor

11 de enero - Bautismo del Señor

18 de enero - II Domingo del T.O.

25 de enero - III Domingo del T.O.

Febrero (Ciclo A)

1 de febrero - IV Domingo del T.O.

8 de febrero - V Domingo del T.O.

15 de febrero - VI Domingo del T.O.

22 de febrero - I Domingo de Cuaresma

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

15 de febrero

Señor Jesucristo, lo sabes perfectamente:
vivimos en un mundo de espectáculo y apariencias;
lo que vale no es ser bueno, sino aparentarlo;
no importa tanto ser honesto,
sino no dejar se atrapar por la justicia.
Tú, en cambio, propones algo muy diferente:
construir la persona y la comunidad
a partir de la bondad y el amor gratuito,
de la transparencia del corazón y la generosidad.
A veces nos da miedo tu propuesta
porque pensamos, Señor Jesús,
que si hacemos lo que tu nos dices
los demás nos pasarán por encima
o se burlarán de nosotros.

 

y tú sigues invitándonos
a no tener miedo ni a poner limites
para seguir el camino del Evangelio.
Ayúdanos a confiar en la fuerza de tu amor,
a creer de veras en tu palabra,
a dejarnos transformar desde dentro
por la presencia de tu Espíritu Santo.
Que no busquemos otros modelos
para la construcción de nuestras vidas
y de nuestras comunidades y familias
a no ser el que tu nos ofreces.
Que nuestro deseo sea acoger
el Reino que el Padre quiere construir
contigo y con nosotros.

Ciclo A

 


Este pasaje, situado en el centro del Sermón del Monte, presenta a Jesús como Maestro que no elimina la Ley de Moisés, sino que la lleva a su plenitud. Ante la tensión de la comunidad cristiana por ser fiel a la Ley y seguir a Jesús, el Evangelio afirma que Cristo cumple la Ley desde dentro, revelando su sentido más profundo. El tema central es la justicia del Reino, una justicia mayor que no se limita al cumplimiento exterior, sino que transforma el corazón. Por eso Jesús relee los mandamientos fundamentales y los conduce al ámbito de la intención, del deseo, de la palabra y de las relaciones, mostrando que el Reino de Dios comienza allí donde el corazón es renovado por la gracia de Dios.
Este Evangelio puede resultar exigente, desconcertante. Pero Jesús no propone un ideal inalcanzable, sino un camino de verdad. No pide perfección inmediata, sino conversión del corazón.
Es importante subrayar que:  Jesús no busca culpabilizar, sino liberar; el Evangelio no se reduce a normas, sino que invita a una vida nueva; la exigencia cristiana nace del amor y conduce al amor.

Este texto nos confronta con una pregunta decisiva: ¿vivimos la fe como cumplimiento mínimo o como camino de transformación interior?
En una cultura marcada por la superficialidad, la polarización y la ruptura de vínculos, este Evangelio es profundamente actual. Nos llama a: cuidar la palabra en un mundo de agresividad verbal; sanar las relaciones antes que defender posiciones; vivir la afectividad con verdad y respeto; ser personas de palabra, creíbles y coherentes.
La justicia del Reino no se impone desde fuera: se gesta en el silencio del corazón que se deja tocar por Cristo.
Mateo 5,17-37 nos muestra que seguir a Jesús no es simplemente hacer cosas buenas, sino dejarnos rehacer por Él. La Ley alcanza su plenitud cuando el amor se convierte en criterio último.
Jesús no nos ofrece una moral más dura, sino una vida más verdadera, donde el corazón, la palabra y las obras caminan en unidad.

Buena semana.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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Lectura orante del Evangelio: Mt 5, 17-37

África no es una mina que explotar ni una tierra que saquear…
Rezo para que la mujer, toda mujer, sea respetada, protegida y valorada. 
Agredir a una mujer y a una madre es hacérselo a Dios mismo
(Papa Francisco, en El Congo y Sudán del Sur)

José Antonio Nieto (España)

No he venido a abolir, sino a dar plenitud. 
¿Con cuánto nos contentamos en nuestra relación con Dios? Jesús se presenta con un canto de novedad y plenitud, con un proyecto ilusionante capaz de llenar de sentido la vida. Es el Señor. Ponemos los ojos en él. Jesús desea comunicarnos una experiencia única. ¿Nos atreveremos a recibirla? Necesitamos la presencia del Espíritu Santo para vivir la propuesta evangélica de Jesús como un lujo de alegría para la humanidad. Dejemos que Jesús provoque nuestra oración y nuestra vida, a veces tan anodinas y rutinarias, tan acostumbradas.
Ábrenos los ojos, Señor, para que descubramos y gocemos con tu gracia. 

Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado… Deja tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano.
Jesús, vida plena, nos invita a comunicar vida, no a quitarla; nos envía a hacer el bien y no el mal. ¿Cuándo entenderemos que mirar de frente a Dios conlleva mirar de frente a los hermanos? Apegar el corazón a Dios es abrirlo a la reconciliación con los demás. No podemos entrar en la oración de amistad con Dios peleados unos con otros, instalados en el mundo de la sospecha y de la condena. Jesús nos propone una dinámica radicalmente opuesta. Se trata de llegar a Dios con los hermanos. Trabajar por la paz, por la reconciliación no es dar rodeos sino ir directamente al corazón de Dios. ¡Qué alegría para Dios cuando ve nuestro corazón como un manantial de aguas limpias del que salen la bondad y la ternura!

Jesús, haznos entender la ley del amor. 

Todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
¡Qué propuesta tan novedosa de Jesús! ¡Qué amor el de Jesús por los pequeños, por la mujer, por los que no cuentan! Jesús no acepta ninguna ley de los fuertes contra los débiles, del varón contra la mujer, de los ricos contra los pobres, de los sacerdotes contra los laicos. Su novedad: Que nadie sea mercancía de un deseo, número sin nombre, rostro tapado por el desprecio y el ninguneo; que todos sean personas, con dignidad, libres, para trabajar por un mundo de relaciones más justas entre personas y pueblos, religiones y culturas. 

Enséñanos, Señor, tus caminos.

Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. 
La vida que llevamos ¿nos permite encontrarnos con Dios? Nos toca optar. La transparencia, la sencillez en los gestos, la verdad en las palabras nos prepara para el encuentro con Dios. Por el contrario, no se puede apoyar en Dios nuestra mentira. Muchas personas sólo tienen su palabra para proclamar su inocencia ante la sociedad y la ley, no les queda más que apoyarse en Dios para fundamentar su verdad. 

Solo tú, Señor. Tu verdad nos hace libres. En ti confiamos.

Buen domingo del Señor.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

http://www.cipecar.org/

EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes 9 de febrero.    
“Cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas” (Mc 6,55) .
El encuentro de Jesús con los enfermos refleja el estilo de actuar de un Dios acogedor y sanador, que se interesa por lo más débil. Muchos marginados encuentran la vida en el proyecto que propone Jesús. Pon ante Jesús tus debilidades. El alfarero, con tu barro, puede hacer una vasija nueva. 
Si quieres hacer de mi barro un vaso para que puedan beber en él los hermanos/as ¡bendito seas!  

Martes, 10 de febrero  
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mc 7,6)  
¡Qué lejos están a veces las palabras del corazón! Convendría callar, mientras nace una palabra nueva. Para que haya fuentes en el desierto tiene que haber pozos escondidos en la montaña. A Dios le agrada más tu verdad aunque sea pobre, que tu mentira aunque sea brillante. 
¿Cuándo aprenderé a huir de las aguas estancadas, y a beber de tu manantial?  

Miércoles, 11 de febrero  
“Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre” (Mc 7, 16)  
Nada externo puede separar al ser humano de Dios. La conducta injusta con los demás, el egoísmo, la ambición, es lo que mancha y deteriora las relaciones humanas. No fomentes rencores, que empañan tu confianza, favorece el diálogo, donde cada persona pueda expresar su verdad. Regala humanidad para que todos/as puedan respirar el aire nuevo del Espíritu. 
Tu Amor, Dios mío, habita mi corazón. Tu Amor, Dios mío, me hace hermano/a Tu Amor, Dios mío, me lleva a cuidad todo lo creado  

Jueves, 12 de febrero  
«Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija» “Volvió a su casa y encontró que la niña estaba echada en la cama y que el demonio se había ido” (Mc 7, 29-30).

El poder del mal no respeta fronteras, ni edades, ni culturas. En cada pueblo, en cada ciudad, en cada rincón, hay hombres y mujeres que sufren en silencio. La fe persistente de una mujer pagana impulsa a Jesús a derramar su ternura con los pequeños, con los que sufren, con los que están en las orillas de la vida.

Acude a Jesús y pídele repetidas veces que cure tus heridas, tus penas, tus dolencias. Preséntale también el dolor de quienes sufren en silencio y han perdido la esperanza.

Viernes, 13 de febrero 
«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos» (Mc 7,37).  
Jesús recorre los caminos anunciando el Reino de Dios. Lucha contra el mal y el sufrimiento humano, se compadece de todos los que están aquejados de dolencias, enfermedades, limitaciones. Nada humano le es ajeno. Jesús rompe la sordera, abre los oídos para que la persona pueda escuchar la vida, la dignidad de hijo/a de Dios, el cariño del Padre, que nos hace hermanos/as. 

Que la Palabra de Jesús ”Effetá”, “Ábrete”, despierte en ti la alabanza y te ponga en camino de Reino  

Sábado, 14 de febrero
SANTOS CIRILO, monje, Y METODIO, obispo, patronos de Europa
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! (Lc 10,2.3).
Jesús envía a los discípulos a la misión con una tarea: prepararle el camino, dar testimonio de él y anunciar la buena nueva del reinado de Dios. Lleva en tu corazón la paz de Jesús y no dejes que las dificultades y hostilidades de la vida apaguen tu gran deseo de seguir a Jesús.

Envíame, Señor. Llévame dónde Tú quieras, por dónde Tú quieras, y cuándo tú quieras. Estoy en tus Manos.