Comentarios de Evangelio

1 de febrero de 2026
IV Domingo del Tiempo Ordinario - A
(So 2, 3 ; 3, 12-13 ; 1 Co 1, 26-31 : Mt 5, 1-12a)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Enero (Ciclo A)

4 de enero - Epifania del Señor

11 de enero - Bautismo del Señor

18 de enero - II Domingo del T.O.

25 de enero - III Domingo del T.O.

Febrero (Ciclo A)

1 de febrero - IV Domingo del T.O.

8 de febrero - V Domingo del T.O.

15 de febrero - VI Domingo del T.O.

22 de febrero - I Domingo de Cuaresma

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

1 de febrero

Señor Jesús, como en ti y en el Padre todo es amor
y nos amáis como hijas e hijos vuestros,
es normal que quieras que seamos felices.
Deseas que comprendamos
que el camino de la felicidad
siempre será un camino de sencillez,
de pobreza de espíritu, de transparencia,
de solidaridad, de compasión, de compromiso
al servicio de la paz y de la justicia;
un camino de fidelidad y amor hasta dar la vida.

 

Sabes que la búsqueda obsesiva
de lo más fácil y el abandono
nunca nos podrán dar la felicidad verdadera.
Como eres sincero con nosotros, me dices que,
si quiero seguirte y encontrar en ti la vida,
he de estar dispuesto a tomar cada día
la cruz de la fidelidad a las exigencias de la vida real.
Te agradezco tu sinceridad y tus propuestas.
Haz que comprenda y viva
el camino de las bienaventuranzas.

Ciclo A

LA VIDA CONSAGRADA HOY


La Iglesia no dedica este día para “ensalzar” a las personas consagradas como si se tratara de un grupo aparte o superior, sino para dar gracias a Dios por un don que Él hace a toda la Iglesia y para recordar su sentido profundo.

La vida consagrada es un signo. Con su sola existencia proclama que Dios basta, que su amor llena una vida entera y que el Reino que esperamos ya ha comenzado a germinar en medio de nosotros.

Ayuda a la comunidad cristiana a reconocer que hay hombres y mujeres que, movidos por el Espíritu, han querido vivir el Evangelio de forma radical, anticipando con su castidad, obediencia y pobreza lo que todos estamos llamados a vivir plenamente en Dios. «Solo Dios basta»

Esta jornada tiene un valor profético y pedagógico: recuerda a la Iglesia que su centro no es la eficacia, ni el poder, ni el número, sino el amor primero a Dios y el servicio humilde a los más pequeños. En tiempos de incertidumbre y cansancio espiritual, la vida consagrada señala silenciosamente que vale la pena entregar la vida total y para siempre.

Es un día para reavivar la esperanza vocacional: no como estrategia, sino como testimonio vivo de que Dios sigue llamando y sigue enamorando corazones.

La Iglesia dedica un día a la vida consagrada: no para mirarla como algo separado, sino para contemplar en ella un espejo de su propia vocación más profunda: vivir para Dios y para los hermanos, en amor indiviso.

Feliz semana.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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Lectura orante del Evangelio: Mt 5, 1-12a

Hemos nacido para la bondad y la alegría (Papa Francisco)

José Antonio Nieto (España)

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 
Nos pueden robar todo, Señor, pero la alegría de tu reino, sostenida en tu autoridad humilde, ¿quién nos la quitará? En el abrazo que Tú, Señor, das a los pobres de espíritu y a los sencillos de corazón, encontramos nuestra identidad y alegría.
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Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. 
Perseverar con esperanza en las horas difíciles sostenidos por tu abrazo, estar cerca de los que son desposeídos de su tierra y dignidad, nos hace seguidores tuyos, Jesús, que fuiste despojado de todo en la cruz, eres Señor y das señorío y libertad a los que a ti se acercan.

Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. 
Tú nos consuelas en nuestros pesares. Purificas esas risas nuestras, indiferentes al llanto de los que lloran. Nos invitas a abrir la puerta para consolar a los que están necesitados. ¡Qué alegría!

Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. 
Donde hay hambre y sed de justicia, allí estás tú, Jesús. Donde las condiciones de vida son tan duras que parece que nunca se dará un futuro de libertad y de paz, allí estás tú, Jesús. Conviértenos a tu plenitud. Enséñanos a trabajar por una vida más justa y digna para todos.

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
Cuando la misericordia vence a la condena, cuando la acogida se impone a la dureza de corazón, cuando la comprensión y el perdón ante los errores de los demás

llegan más lejos que el juicio, entonces tu misericordia, Jesús, nos abraza; se hace presente tu Buena Noticia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 
Tu dicha nos inunda y nos lleva a elegir un estilo de vida verdadero, transparente, sencillo. La limpieza de corazón nos hace ver tu rostro, nos enseña a amar. ¡Qué propuesta tan bella!

Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. 
Pensar bien, hablar bien, hacer el bien, apreciar a los otros, tender puentes… son caminos para la paz. ¿Por qué no comenzamos ahora mismo esta aventura?

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. 
Conocer tu cruz, Jesús. Estar junto a la cruz de las víctimas. Unir nuestra cruz a tu triunfo. Alegrarnos contigo. Saber que Tú te alegras con nosotros. Queremos mostrar tu rostro de alegría a los hombres y mujeres de hoy. Gracias por tanto.

Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
 
Frente a la tristeza, tu danza, Señor. Frente a la amargura dañina, tu bendición repartida a manos llenas. Frente al amor propio que seca las fuentes, tu risa que libera. Frente al miedo ante los fuertes, la valentía de tu Espíritu. Gracias.

Buen domingo del Señor.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes 2 de febrero
PRESENTACIÓN DEL SEÑOR
Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2, 22-40).  
A los cuarenta días de su nacimiento Jesús fue presentado en el templo para cumplir la ley. Así se acerca a los pobres. Impulsados y habitados por el Espíritu Santo, llegaron también al templo dos ancianos llenos de esperanza en el corazón: Simeón y Ana. Al conocer al Salvador cantaron llenos de alegría la llegada de la Luz a la humanidad.  
Te doy gracias, Jesús. Tú despiertas en mí la gracia. De mi barro haces una vasija nueva. Con tus dones enriqueces mi pobreza. Te doy gracias, Jesús. ¡Cuánto me amas!

Martes, 3 de febrero
“Una mujer había sufrido mucho… Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto… y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, preguntaba: «Quién me ha tocado el manto?» (Mc 5,21.30).
Una mujer encuentra en Jesús una salida a su situación dolorosa. Va más allá de la ley y le toca silenciosamente. Jesús experimenta que una fuerza prodigiosa ha brotado de él. Y pide que la mujer se coloque en el centro para mirarla con cariño. Nada queda fuera del interés de Dios por sus hijos, porque Él quiere que tengamos vida y vida abundante.
Acércate a Dios y déjate mirar por El, porque “el mirar de Dios es amar”

Miércoles, 4 de febrero  
“No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando” (Mc 6,5.6). 
También nosotros corremos el riesgo de cerrar el corazón cuando Dios se presenta en lo común. El Señor sigue obrando en silencio y ofreciendo su gracia a quien confía.

Cuando abrimos los ojos de la fe, lo cotidiano se convierte en lugar de encuentro con Dios y de misión compartida.

Señor Jesús, fortalece nuestra fe para colaborar contigo con un corazón disponible.

Jueves, 5 de febrero 
“Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban” (Mc 6,13).
La misión nace de la amistad con Jesús y se vive en fraternidad. Cada creyente, en su vida diaria, puede llevar el consuelo del Evangelio y la alegría de quien invita a volver al Padre.

Señor Jesús, haznos servidores que consuelen, y reflejen tu Evangelio con la vida. Espíritu Santo, guía nuestros pasos, une nuestros corazones y sostén nuestra alegría en la misión

Viernes, 6 de febrero  
 “Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado” (Mc 6,16).
Las palabras y gestos de Jesús se extienden entre la gente sencilla y necesitada; pero muchos no entienden la novedad de su mensaje. El rey Herodes estima a Juan Bautista; pero cede a la sensualidad y los compromisos de corte. La fiesta tiene un final macabro. Vivir la vida cristiana y la comunión con la Iglesia significa valorar a todas las personas, respetar su dignidad.

Acoge la cruz de Cristo, que ha hecho de ella el símbolo supremo del amor.  

Sábado, 7 de febrero
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco» (Mc 6,31).
Jesús invita a sus discípulos a la soledad y al descanso para compartir experiencias y reavivar el amor. Los discípulos necesitan una experiencia de silencio, de desierto, para ver las cosas como son y para recorrer los caminos de Jesús. Las gentes los siguen y Jesús, buen pastor, se compadece de ellas, las atiende y las cuida

Escucha la invitación de Jesús que te llama al silencio para estar contigo y decirte su amor.