Comentarios de Evangelio

1 de marzo de 2026
II Domingo de Cuaresma - A
(Gn 12, 1-4a; Ps 32(33); 2 Tm 1, 8b-10; Mt 17, 1-9)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Febrero (Ciclo A)

1 de febrero - IV Domingo del T.O.

8 de febrero - V Domingo del T.O.

15 de febrero - VI Domingo del T.O.

22 de febrero- I Domingo de Cuaresma

Marzo (Ciclo A)

1 de Marzo - II Domingo de Cuaresma

8 de Marzo - III Domingo de Cuaresma

15 de Marzo - IV Domingo de Cuaresma

22 de Marzo - V Domingo de Cuaresma

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

1 de marzo

Dios y Padre de Jesucristo y nuestro,
te damos gracias porque tus palabras
indican que Jesús es tu Hijo amado,
y al decirnos que le sigamos
nos descubres cual es nuestra vocación
y el camino que debemos seguir siempre.
También te damos gracias porque Jesús
ha venido para ser nuestro hermano,
dándonos la buena noticia y la certeza
de que tu amor y bienquerencia de Padre
alcanzan a todos, sin excepción.
Hoy te pedimos, Padre, que sigamos
lo que dijo Jesús en lo alto del monte:
«Levantaos, no temáis»,
Que no temamos caminar siempre
al lado de Jesús que sube a Jerusalén

 

y es servidor y portador de vida y esperanza
para cuantos se cruzan en su camino.
Que la Iglesia esté siempre en camino para
acercarse, conocer, amar y seguir a Jesús,
asumiendo sus actitudes y propuestas.
En camino de encuentro fraterno
con todos los que te buscan,
para ayudarnos mutuamente a encontrar
tu luz y tu verdad.
En camino de proximidad solidaria
a los más olvidados de la sociedad,
para decirles que tu no olvidas
ni marginas a nadie.
En camino para acompañar a los que sufren
o a los que han perdido toda esperanza
para ayudarles a recuperar el sentido de la vida.

Ciclo A

"Sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía"


Nos reunimos en este tiempo de Cuaresma, tiempo de desierto, de noche oscura y de silencio, para dejarnos conducir por Dios hacia lo más hondo del corazón.
El Papa León XIV, en su Mensaje para la Cuaresma de este año, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas. Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza.
Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.  La Iglesia nos invita en estos días a caminar con Cristo en la noche de la entrega, en el misterio de la cruz, allí donde se

apagan muchas luces exteriores para que pueda encenderse una luz más verdadera: la de la fe y el amor.
La humanidad atraviesa hoy una experiencia de noche: momentos de incertidumbre que desdibujan el horizonte, cansancio interior que pesa en el alma y oscuridades que tocan la vida personal y familiar. Muchas personas sienten fragilidad, heridas no cerradas, tensiones en el hogar, miedo ante el futuro. A ello se suman sombras más amplias: violencia, divisiones, injusticias, guerras y una inquietud colectiva que recorre el mundo entero.
Es una noche marcada por la vulnerabilidad, donde se tambalean seguridades y crece la pregunta por el sentido. Sin embargo, incluso en medio de esta oscuridad, permanece el anhelo de luz, de paz y de esperanza que sostiene el corazón humano.

Buena semana.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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Lectura orante del Evangelio: Mt 17, 1-9

“La Pasión es un regalo de amor infinito por parte de Jesús” (Papa Francisco)

José Antonio Nieto (España)

Tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar.
¿Entendemos los caminos de Dios en nuestra vida? ¿Nos entendemos a nosotros mismos? Jesús, el amigo verdadero, nos saca de situaciones sin salida y nos lleva a lo alto de la montaña, al mar adentro, al desierto, a la otra orilla… Nos invita a una experiencia fuerte de oración, para ver las cosas de otra manera. La oración ha sido siempre para él la gran estrategia para encontrarse con el amor y proyecto del Abbá. A la luz de la oración ha discernido su vida, abriéndose camino en medio de las dificultades. En ella ha encontrado fortaleza para la misión. ¿Y nosotros? Tenemos la oportunidad de orar, de estar con Jesús, de saber quién es él y quiénes somos nosotros.
Llévanos, Jesús, contigo. Dinos quién eres para saber quiénes somos.  

Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.
La oración de Jesús es una alegría, un milagro de luz, un diálogo de amor, una experiencia de comunión. En Jesús se hace visible el corazón del Padre, su energía de vida, su perdón más allá de los límites, su amor loco por nosotros. Ahí nos quiere meter Jesús: en su misterio de Hijo que ora al Padre. Pero nosotros, ciegos ante tanta luz, sordos para tales llamadas, no entendemos y nos dormimos; nos suele pasar.
Nos invitas a orar, Señor. Envíanos tu Espíritu, para que nos ayude y enseñe.

Dos hombres conversaban con él… hablaban de su éxodo.
Jesús habla con Moisés y Elías. Los dos saben lo que es orar. Han subido al monte buscando el rostro de Dios. Han hablado con Dios como con un amigo. Para Jesús son una presencia alentadora. Hablan del éxodo de

Jesús, de su camino de entrega en la cruz, por amor. Orar es mucho más que decir palabras bonitas, es vida, es obediencia al proyecto del Padre, es amor entregado.

.Aunque somos más amigos de contentos que de cruz, queremos estar contigo, orar contigo, amar contigo.

Dijo Pedro a Jesús: Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí!
A veces en la oración percibimos algo del misterio de Jesús. Se está bien a su lado. Nos gusta la luz. Quisiéramos atrapar esos momentos, instalar las tiendas, quedarnos. Todo está bien, pero se nos puede olvidar lo más importante: bajar con Jesús, camino hacia la cruz para dar vida. ¿Qué podemos hacer por ti, Señor Jesús, que tanto haces por nosotros?

Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo». El Padre nos lo dice con claridad: Jesús es todo para nosotros. Su misterio de amor es para nosotros. Aprendemos a orar y a vivir escuchándolo, volviendo una y otra vez a la alegría del Evangelio.
Jesús, queremos pasar la vida escuchándote.

Ellos guardaron silencio.
Silencio habitado por palabras que tocan el corazón. Silencio transfigurado por la luz de Jesús, que se asoma en un compromiso hacia todos los desfigurados. Silencio, que se pone en camino para entregar la vida por amor, como Jesús.
Oye, Jesús, nuestro callado amor, el que se prueba en las obras.
Feliz domingo.

Os deseo un feliz tiempo de GRACIA.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes 2 de marzo
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36)
La misericordia es la forma que tiene Dios de mirar nuestra debilidad. Es su forma de decir no a toda la cultura de violencia entre pueblos, a la desigualdad de oportunidades de unos y otros, a la situación dramática de millones de emigrantes que se desplazan por la geografía de la tierra. Jesús no te pide que obedezcas a Dios, sino que te parezcas a él, que actúes como él actúa. Porque el amor no se agota en sentimientos.
Espíritu Santo, muévenos a la compasión y a la ternura.

Martes, 3 de marzo
“No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,11)
Jesús desea que se viva en la Iglesia así: el primero, que sirva; el más grande, que se haga pequeño. Así surge una nueva humanidad. Los dones no los concede el Espíritu para distinguirnos de los otros y menos para dominarlos, sino para construir entre todos un mundo nuevo. En la oración, aprendes a no responder a nada con la venganza, enciendes en todo conflicto una pequeña luz.
«Enséñanos, Jesús, a servir con alegría. Queremos poner nuestros pies en tus pisadas».

Miércoles, 4 de marzo
«El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28).
En los tiempos de silencio que tengas durante esta Cuaresma puedes hacerte esta pregunta: Yo, ¿para qué estoy aquí? Jesús lo tenía muy claro: para dar vida. En el grupo de los amigos de Jesús da vida quien sirve y traduce el servicio de forma creativa. Esta forma de colocarse en el mundo es liberadora no sólo a nivel individual, sino también social. Tú también puedes decir  “no” a la cultura consumista de que “me sirvan los otros”, “no” a “aparentar” más que los demás, sino a ofrecer con sencillez los dones recibidos.
Actúa en nosotros, Espíritu de amor. Envíanos tu fuerza para ser testigos del Evangelio, siguiendo el camino de Jesús.

Jueves, 5 de marzo
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día…. y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal,

cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico” (Lc 16,19-21)

La palabra sigue hablando hoy de mendigos y de ricos. La palabra sigue hablando hoy de un Dios que se vuelca con los mendigos, más aún, que se hace mendigo del mundo por amor. No te defiendas ante ella. Deja que ponga al descubierto la realidad escondida detrás de las apariencias. Deja que Jesús ilumine los criterios con que miras estas situaciones, los valores vitales para ti, las líneas clave de tu pensamiento, las fuentes en las que te inspiras para vivir.

Espíritu Santo, quiero trabajar en equipo contigo para poner amor donde no lo hay. Deseo aprender a sentir, pensar, vivir y organizar la vida desde la fe.

Viernes, 6 de marzo
Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’» (Mt 21,37-38).
Dios, en su Hijo Jesús, lo dijo todo y lo dio todo. ¡Hasta ese tipo de locura llega el amor del Padre por todos nosotros! Dios conoce lo que somos en el fondo del corazón humano y sin embargo viene desarmado a nuestro encuentro. Jesús en persona se aproxima a tu camino, llama a tu puerta, quiere entrar en tu historia. Acostúmbrate a tener a Jesús siempre contigo. Con él en medio brota el amor y se extiende por el mundo la justicia y el derecho. 

«Jesús, peregrino de amor, gracias por querer entrar en mi historia».

Sábado, 7 de marzo
«Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos» (Lc 15,20).
Jesús es el mejor guía para decirnos cómo es el Padre. No nos pierde de vista cuando nos alejamos. ¿Acaso puede brotar una relación afectiva con Dios sin esta experiencia de sentirnos incondicionalmente aceptados y queridos? Somos hijos de un Padre que hace fiesta porque al vernos le da un vuelco el corazón. Siempre que volvemos nos susurra al oído: “Todo lo mío es tuyo”.

«Bendito seas por siempre, Padre, que siempre nos esperas. Todo lo tuyo es para nosotros».