Comentarios de Evangelio

25 de enero de 2026
III Domingo del Tiempo Ordinario - A
(Is 60, 1-6; Ef 3, 2-3a.5-6; Mt 2, 1-12)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Diciembre (Ciclo A)

7 de diciembre - II Domingo de Adviento

14 de diciembre - III Domingo de Adviento

21 de diciembre - IV Domingo de Adviento

28 de diciembre - La santa Familia

Enero (Ciclo A)

4 de enero - Epifania del Señor

11 de enero - Bautismo del Señor

18 de enero - II Domingo del T.O.

25 de enero - III Domingo del T.O.

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

25 de enero

Señor Jesús, te damos gracias
porque tu nos iluminas y nos salvas.
Ayúdanos a recibir sin miedo tu luz
para que vayan desapareciendo las sombras
y espacios oscuros que existen aun
en cada uno de nosotros.
Que, como Pedro y Andrés, Santiago y Juan
seamos capaces de dejar todo
y decidimos a caminar contigo
para que cada día nuestra vida
pueda ser más transparente,
sin nada oscuro a esconder o camuflar.
Que tu luz llegue a todos los rincones
de la vida familiar y personal,
a todos los ámbitos de la actividad social,

 

profesional, económica o política.
Que superemos la tentación de presentamos
como mejores de lo que somos
o de querer esconder aspectos poco claros
de nuestra vida personal o colectiva.
Sé tú, Señor Jesús, la luz de nuestro camino,
luz que cura e indica la verdad,
luz que muestra los valores de la vida,
el valor de las personas, y que nos dice
dónde debemos poner nuestro corazón
para no quedar decepcionados
ni engañamos a nosotros mismos
buscando inútilmente la salvación
por caminos que no conducen a ella.

Ciclo A


Invocación al Espíritu
Ven, Espíritu Santo. Abre nuestro corazón a la Palabra divina, ilumina nuestra mente y renueva nuestro amor, para reconocer a Cristo en las Escrituras y seguirlo con alegría. Enséñanos a poner el Evangelio en el centro de la vida y convertirnos en testigos vivos de la misericordia de Dios.
Motivación. Para disponer el corazón
Hoy la Palabra de Dios nos presenta a Jesús que inicia su misión y pasa junto a personas sencillas para llamarlas. No escuchamos un relato del pasado, sino una Palabra viva que hoy nos alcanza, nos llama y nos invita a ponernos en camino tras Él. Abramos el oído interior y dejemos que el Señor nos mire y nos diga, una vez más: «Ven y sígueme».
Contexto y estructura del pasaje Mateo 4, 12-23
Marca el inicio solemne del ministerio público de Jesús en Galilea y se desarrolla en cuatro etapas:
Retirada de Jesús a Galilea tras el arresto de Juan.
Cumplimiento de la profecía de Isaías: la luz en tierra de sombras.
Primer anuncio del Reino: llamada a la conversión.

Llamada de los primeros discípulos y comienzo de la misión.
Cuando te encuentres con Dios tu vida debe discurrir por el camino del bien. Todo se vuelve nuevo y novedoso. Los caminos del
Señor, son caminos de encuentro, de perdón, de acogida, de libertad, de agua
viva. La experiencia de sentirse amados, desmedidamente amados, es fundamental en la oración y en la vida. Jesús saluda con la paz, y en ella nos regala la armonía, la bendición, la gloria, la salvación, la vida.

Permanezco curioso en el tiempo, observando los esfuerzos de los héroes, ¿Es larga la demora? ¿Amarga la calumnia, la pobreza, la muerte? ¿Resiste la semilla sin cuidados durante siglos en el suelo? Mira que cuando Dios así lo quiere, se levanta en la noche, brota, florece, y llena la tierra de utilidad y belleza.

Feliz semana.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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Lectura orante del Evangelio: Mt 2, 1-12

Celebramos con toda la Iglesia “un domingo completamente dedicado a la Palabra de Dios, para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo” (Papa Francisco, Aperuit illis 2)

José Antonio Nieto (España)

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Jesús lee los signos de los tiempos a la luz de la misión y toma decisiones. No se echa para atrás al conocer lo que han hecho con el Bautista. Al revés, su decisión es valiente, propia de quien quiere comunicar lo que la gente necesita oír. En Galilea, tierra de gentiles, tan distante de la pureza religiosa de Jerusalén, comienza Jesús el camino. Allí quiere mostrar la novedad del amor del Padre y comunicar la Buena Noticia. Y nosotros ¿cómo leemos los acontecimientos de la vida? La oración tiene mucho de retirada a la interioridad, pero no para abandonar el camino sino para tomar impulso y salir con entusiasmo a anunciar la Buena Nueva. Espíritu Santo, danos valentía para emprender caminos nuevos, con alegría y libertad.   

Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaúm. Otra decisión de Jesús, muy meditada. En Cafarnaúm, ciudad situada en una encrucijada de caminos con necesidad de encuentro, comienza a oírse la novedad del Reino. Jesús deja lo conocido y se aventura en lo desconocido, se mete en medio de la gente. Lo nuevo de Dios reclama espacios nuevos, el vino nuevo pide odres nuevos. De esta forma se manifiesta la dimensión universal del mensaje del Reino. ¿Dónde nos situamos nosotros para comunicar la buena nueva de Jesús al mundo de hoy? Reflexionar esto juntos nos puede ayudar a tomar decisiones concretas. Espíritu Santo, danos lucidez para anunciar la Buena Nueva en los cruces de los caminos.

Comenzó Jesús a predicar diciendo: ‘Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos’. Las palabras de Jesús resuenan en medio de la ciudad como un estallido de novedad y alegría. Está cerca el Reino, el amor está llamando a la puerta. Se puede vivir confiando en Dios, se puede cantar el amor que nos regala, es una suerte poder entrar en su proyecto de vida para todos. Es tanto lo que Jesús ofrece que se requiere conversión; lo nuevo que viene pide una nueva mentalidad. El Reino pide espacio en el corazón y en la mente. El Evangelio pide que lo estrenemos. No da lo mismo vivir con Jesús y su Evangelio a no hacerlo. Espíritu Santo, orienta nuestra mirada hacia Jesús.

Paseando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos… pescadores. Les dijo: ‘Venid en pos de mí’. Jesús es el que llama al seguimiento. ¿Por qué llama? Cuatro discípulos se van con él a humanizar la vida. Están dispuestos a arriesgarlo todo por el Reino. El que sigue a Jesús ya no vive para sí mismo sino para curar toda dolencia del pueblo. ¿Vivimos el gozo de sentirnos llamados? ¿Tenemos un corazón ecuménico, abierto a la salvación de todos? Espíritu Santo, regálanos la audacia de seguir a Jesús, mantén en nosotros el ardor misionero, que hace de la vida una historia de amor entregado.

Feliz Domingo de la Palabra de Dios
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes 26 de enero.   
“El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás” (Mc 3,29).  
Si el Espíritu hace transparente la vida, y da la libertad a todos los cansados y decepcionados, si en Jesús se asoma la voz y la presencia del Espíritu, ¿cómo es posible que acusen a Jesús de ser la cara visible en el mundo de Satanás y que, por lo tanto, es enemigo de Dios y del ser humano?
Convéncete de que sólo el amor de Dios es capaz de hermanar a los hombres de toda raza y cultura y refléjalo en tu vida.  

Martes, 27 de enero   
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre» (Mc 3,35).
 Lo que dice Jesús, lo que hace, las personas con las que se junta, su forma de habar de Dios y de la familia, y tantas cosas le acarrean hostilidad. En torno a él, el Espíritu va reuniendo una nueva familia. Independiente de la raza o del pueblo que sean, de la religión que practiquen, Jesús a todos se acerca para llamarlos hermano y hermana, madre.
La presencia del Espíritu pone música a nuestro caminar difícil con Jesús.  

Miércoles, 28 de enero  
“Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno» (Mc 4,20).
Jesús nos enseña que el Reino de Dios crece donde el corazón, como tierra buena, acoge su Palabra con fe y perseverancia. Nos llama a trabajar nuestra interioridad: hacer silencio, arrancar lo que ahoga, profundizar en la fe.
Señor Jesús, entra en nuestra vida, arranca la dureza para que tu Evangelio dé fruto abundante de paciencia y caridad. Espíritu Santo, lluvia que fecunda, enséñanos a orar con la Palabra y a vivir de ella cada día.

Jueves, 29 de enero
«¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz» (Mc 4,21).  

Jesús es la luz que ilumina en medio de la humanidad; se hace presente en los caminos; conecta con la esperanza escondida de todo ser humano. ¿Qué es tener luz? ¿Acaso no es tener lleno de ternura el corazón y dispuestas las manos para realizar algo a favor de los seres humanos, de los más pobres?  Tener luz es ser conscientes de ser amados por Dios. Esta certeza quiere Jesús que la comuniquemos en la tarea misionera de cada día.  

Gracias, Señor Jesús por el don de la fe que da calor, luz y sentido a mi existencia. Que tu luz encienda mi noche y la de mis hermanos, entonces en nuestro mundo, Tú serás la Luz.

Viernes, 30 de enero  
«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?… Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas» (Mc 4, 31).  
El reino de Dios tiene dentro una fuerza secreta, que le llevará hasta su total expansión. El reino tiene unos comienzos pequeños y de apariencia modesta. Pero en esa semilla hay futuro porque está animada por el Espíritu creador. El reino excluye ambición del triunfo personal y de esplendor social. La pequeñez del grano de mostaza nos enseña actitudes humildes para caminar hacia la comunión de todos los creyentes.

Acoge el rostro de tantos hombres y mujeres que buscan y ofrecen la verdad que han encontrado. 

Sábado, 31 de enero 
«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!» (Mc 4,38).  
El evangelio nos invita a mirar en la barca de nuestro corazón y a descubrir allí la presencia silenciosa y firme del Señor que ante una sola queja nuestra acalla el viento del miedo y derrama la paz, dejándonos en el alma la necesidad de crecer en la fe para seguir proclamando que Jesús es el Hijo de Dios, nuestro Salvador.

María, Madre, enséñanos a confiar en Jesús, que duerme en el vaivén de nuestra vida, como hiciste tú.