Comentarios de Evangelio

8 de marzo de 2026
III Domingo de Cuaresma - A
(Ex 17, 3-7; Ps 94 (95); Rm 5, 1-2.5-8; Jn 4, 5-42)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Febrero (Ciclo A)

1 de febrero - IV Domingo del T.O.

8 de febrero - V Domingo del T.O.

15 de febrero - VI Domingo del T.O.

22 de febrero- I Domingo de Cuaresma

Marzo (Ciclo A)

1 de Marzo - II Domingo de Cuaresma

8 de Marzo - III Domingo de Cuaresma

15 de Marzo - IV Domingo de Cuaresma

22 de Marzo - V Domingo de Cuaresma

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

8 de marzo

Señor Jesús, leyendo el evangelio nos sorprende
tu capacidad de dialogar
con mujeres y hombres de toda condición
y de saber ir a fonda, planteando las cuestiones
mas fundamentales de la vida.
Nos sorprende también que los que buscan
se sientan atraídos por la gran propuesta
de vida en plenitud que tu mismo vives.
Te damos gracias porque has puesto
dentro de cada persona el deseo del agua viva
y porque nos has enseñado a buscarla
en nuestro propio interior, don de mana
como fruto de la presencia del Espíritu Santo.

 

Te pedimos que la comunidad cristiana
sea capaz de motivar a la gente de hoy
a desear y buscar la fuente de agua viva
y a no contentarse con sucedáneos.
Haz que, como tú, seamos testigos auténticos
de lo que proponemos a los demás,
Que tengamos la capacidad de entrar en dialogo
con todo tipo de personas y grupos,
sin pretender juzgar ni condenar, sino
comunicando lo que creemos y vivimos,
la alegría de ser tus seguidores,
e indicando el camino que con duce a ti.

Ciclo A

 


.

.

Buena semana.
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

> > > http://www.cipecar.org/ < < <

Lectura orante del Evangelio: Jn 4, 5-42

“Cada encuentro con Jesús nos llena de alegría y nos cambia la vida” (Papa Francisco)

José Antonio Nieto (España)

Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al pozo.
Entramos en esta escena encantadora. Jesús está sentado en el brocal de un pozo. Está esperándonos, con hambre de encuentro, con sed de amor. Metidos en mil cosas, quizás no lo vemos. Pero Jesús sabe esperar. Hoy puede ser el día del encuentro con él. ¿Lo intentamos? Por él no va a quedar. Jesús es manantial de amor en el pozo de nuestra interioridad. ¿Cómo cruzar el umbral que nos separa de él y de nosotros mismos? Como a la mujer de Samaría, solo una sed honda, a menudo desconocida, nos alumbra; y un cansancio, que solo se cura con el amor, nos ayuda a descubrir la presencia del Amigo. Nos da confianza saber que Jesús siempre oye el deseo de los pobres.
Espíritu Santo, llévanos adentro, donde nace la luz, donde crece el amor, donde nos espera Jesús.

Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: ‘Dame de beber’.
Jesús no pierde tiempo. Rápidamente inicia el diálogo con nosotros. Sus palabras imprevisibles nos sorprenden. ¿Cómo es que nos pide de beber a nosotros, tan sedientos de agua y de todo? ¿De dónde sacaremos lo que nos solicita? Quizás sea ahora el momento escogido por el Espíritu para tener un encuentro con Jesús. Si probamos a escuchar la música escondida en su petición: ‘dame de beber’. A nosotros, marginados como la samaritana de las fuentes de la vida, nos ofrece palabra, dignidad, confianza; pero, antes, nos pide.
Jesús, ¿qué nos pides hoy?

‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva’.
Muchos se han alejado de Dios; lo ven como un extraño. Se han marchado sin haberlo conocido. Quizás también a nosotros nos ha pasado o nos pasa. Sea como sea, el

diálogo con Jesús en nuestra interioridad puede llevarnos a ser sus amigos y recibir el agua viva que sacia nuestra sed. ‘Si conociéramos el don de Dios’. Jesús puede descubrirnos hoy que Dios es un misterio de bondad, una fuente de la que cada uno bebe según tenga el vaso, una presencia amistosa y acogedora en quien podemos confiar siempre. Es hora de dejar a un lado nuestro pequeño cántaro para que Jesús nos llene el corazón. Con la mujer de Samaría aprendemos a ser discípulos de Jesús, mientras dialogamos con él acerca de las preguntas más hondas que llevamos en los adentros.
¿Quién eres tú, Jesús, que tienes un agua viva?

La mujer le dice: ‘Señor, dame esa agua; así no tendré más sed’.
Después de haber alimentado la vida con espejismos de oasis inexistentes y de haber buscado agua en cisternas agrietadas, Jesús nos ofrece la oportunidad de vivir una fe de manera confiada en el fondo de nuestro ser. La vida es más hermosa cuando en ella está Jesús. Con él en medio, ya nada es lo mismo, porque en viniendo la vida ya no queda ni rastro de la muerte. Con Jesús comienza otra danza, todo se recrea. Y de la alegría por haber bebido el agua de su manantial vamos a testimoniar la alegría del encuentro con él. El cansancio del alma deja paso a la alegría misionera: Que todos conozcan a Jesús, que todos tengan vida y la celebren, que haya agua para todos los pueblos de la tierra. Nuestro mundo es capaz de generar recursos para que haya agua para todos, pero no sabe compartir. Nuestro pozo, con abundante agua de Jesús, es ahora una fiesta de solidaridad inagotable, donde se comparten el agua y la vida.
Si te escuchamos, Jesús, tú no te callas. Si nos abrimos a ti, Jesús, tú no nos cierras la puerta. Si confiamos en ti, Jesús, tú nos acoges. Si nos entregamos a ti, Jesús, tú nos sostienes. Si nos hundimos en el camino, tú, Jesús, nos levantas y nos das a beber de tu agua viva.

http://www.cipecar.org/

EVANGELIO DÍA A DÍA

Lunes 2 de marzo
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36)
La misericordia es la forma que tiene Dios de mirar nuestra debilidad. Es su forma de decir no a toda la cultura de violencia entre pueblos, a la desigualdad de oportunidades de unos y otros, a la situación dramática de millones de emigrantes que se desplazan por la geografía de la tierra. Jesús no te pide que obedezcas a Dios, sino que te parezcas a él, que actúes como él actúa. Porque el amor no se agota en sentimientos.
Espíritu Santo, muévenos a la compasión y a la ternura.

Martes, 3 de marzo
“No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías. El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,11)
Jesús desea que se viva en la Iglesia así: el primero, que sirva; el más grande, que se haga pequeño. Así surge una nueva humanidad. Los dones no los concede el Espíritu para distinguirnos de los otros y menos para dominarlos, sino para construir entre todos un mundo nuevo. En la oración, aprendes a no responder a nada con la venganza, enciendes en todo conflicto una pequeña luz.
«Enséñanos, Jesús, a servir con alegría. Queremos poner nuestros pies en tus pisadas».

Miércoles, 4 de marzo
«El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,28).
En los tiempos de silencio que tengas durante esta Cuaresma puedes hacerte esta pregunta: Yo, ¿para qué estoy aquí? Jesús lo tenía muy claro: para dar vida. En el grupo de los amigos de Jesús da vida quien sirve y traduce el servicio de forma creativa. Esta forma de colocarse en el mundo es liberadora no sólo a nivel individual, sino también social. Tú también puedes decir  “no” a la cultura consumista de que “me sirvan los otros”, “no” a “aparentar” más que los demás, sino a ofrecer con sencillez los dones recibidos.
Actúa en nosotros, Espíritu de amor. Envíanos tu fuerza para ser testigos del Evangelio, siguiendo el camino de Jesús.

Jueves, 5 de marzo
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día…. y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal,

cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico” (Lc 16,19-21)

La palabra sigue hablando hoy de mendigos y de ricos. La palabra sigue hablando hoy de un Dios que se vuelca con los mendigos, más aún, que se hace mendigo del mundo por amor. No te defiendas ante ella. Deja que ponga al descubierto la realidad escondida detrás de las apariencias. Deja que Jesús ilumine los criterios con que miras estas situaciones, los valores vitales para ti, las líneas clave de tu pensamiento, las fuentes en las que te inspiras para vivir.

Espíritu Santo, quiero trabajar en equipo contigo para poner amor donde no lo hay. Deseo aprender a sentir, pensar, vivir y organizar la vida desde la fe.

Viernes, 6 de marzo
Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’. Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’» (Mt 21,37-38).
Dios, en su Hijo Jesús, lo dijo todo y lo dio todo. ¡Hasta ese tipo de locura llega el amor del Padre por todos nosotros! Dios conoce lo que somos en el fondo del corazón humano y sin embargo viene desarmado a nuestro encuentro. Jesús en persona se aproxima a tu camino, llama a tu puerta, quiere entrar en tu historia. Acostúmbrate a tener a Jesús siempre contigo. Con él en medio brota el amor y se extiende por el mundo la justicia y el derecho. 

«Jesús, peregrino de amor, gracias por querer entrar en mi historia».

Sábado, 7 de marzo
«Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos» (Lc 15,20).
Jesús es el mejor guía para decirnos cómo es el Padre. No nos pierde de vista cuando nos alejamos. ¿Acaso puede brotar una relación afectiva con Dios sin esta experiencia de sentirnos incondicionalmente aceptados y queridos? Somos hijos de un Padre que hace fiesta porque al vernos le da un vuelco el corazón. Siempre que volvemos nos susurra al oído: “Todo lo mío es tuyo”.

«Bendito seas por siempre, Padre, que siempre nos esperas. Todo lo tuyo es para nosotros».