Comentarios de Evangelio

18 de enero de 2026
II Domingo del Tiempo Ordinario - A
(Is 49, 3.5-6; 1 Co 1, 1-3; Jn 1, 29-34)

Comentarios de Evangelio
"Relais d'Évangile"

Antiguamente en la revista " Le Règne de Jésus par Marie "

Gracias a todos los cooperadores Montfortianos

Diciembre (Ciclo A)

7 de diciembre - II Domingo de Adviento

14 de diciembre - III Domingo de Adviento

21 de diciembre - IV Domingo de Adviento

28 de diciembre - La santa Familia

Enero (Ciclo A)

4 de enero - Epifania del Señor

11 de enero - Bautismo del Señor

18 de enero - II Domingo del T.O.

25 de enero - III Domingo del T.O.

- Oración (La misa de cada día: Josep Otón Catalá)

18 de enero

Dios y Padre nuestro, al eco del salmo,
queremos orar hoy reproduciendo las actitudes
que marcaron toda la existencia de Jesús:
«Aquí estoy, para hacer tu voluntad».
Estoy y estamos disponibles, Padre nuestro.
Quiero y queremos decirte que puedes contar
conmigo y con nosotros, tanto tú
como todos los que nos necesiten.
Te pido y te pedimos, Padre,
que esta actitud nos acompañe
durante el año que empieza y siempre.
Hazme y haznos realmente disponibles.
Disponibles para hacer tu voluntad.
Ayúdanos a preguntarnos cada día:
¿Qué quieres de mí? ¿Qué deseas de nosotros?

 

El padre siempre desea lo mejor
para sus hijos e hijas a los que ama.
Tú quieres que aceptemos tu amor
y vivamos en auténtica fraternidad;
que todas las personas tengan dignidad
y sean tratadas con verdadero respeto;
que las personas sean lo más sagrado
en todas las familias y sociedades.
Hazme y haznos, Padre, atentos
a descubrir tu voluntad en la vida
y en las ocupaciones de cada dia.
y dame y danos el coraje
de ponerla en práctica,
con alegría y llenos de tu Espíritu.

Ciclo A


Invocación al Espíritu
Ven, Espíritu Santo. El Espíritu da vida (2Co 3,6). El Espíritu Santo transforma la Sagrada Escritura en Palabra viva de Dios, vivida y transmitida en la fe de su pueblo santo. La acción del Espíritu Santo no se refiere sólo a la formación de la Sagrada Escritura, sino que actúa también en aquellos que se ponen a la escucha.

Motivación. Para disponer el corazón
Cuando la Sagrada Escritura se lee con el mismo Espíritu que fue escrita, permanece siempre nueva. La dulzura de la Palabra de Dios nos impulsa a compartirla con quienes encontramos en nuestra vida para manifestar la certeza de la esperanza que contiene (Aperuit illis, 12). El papa León XIV nos invita a redescubrir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, Palabra en la que «encontramos la luz que guía nuestros pasos».

A la espera de la Palabra. Con la lámpara encendida
Estamos ante un texto de densidad teológica inigualable. A diferencia de los tres primeros evangelios, la función de Juan Bautista no es el arrepentimiento ni

el cambio de vida sino dar testimonio de Jesús. El texto de hoy es una invitación a ser testigos valientes de Aquel que se encuentra en medio de nosotros.

Proclamación de la Palabra: Juan 1,29-34
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel».
Y Juan dio testimonio diciendo:
«He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él.
Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo:
“Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”.
Y yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios».

Feliz semana. Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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Lectura orante del Evangelio: Jn 1, 29-34

A veces perdemos el entusiasmo al olvidar que el Evangelio responde
a las necesidades más profundas de las personas
(Papa Francisco)

José Antonio Nieto (España)

‘Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’. 
Jesús es un regalo de salvación que quita el pecado profundo del mundo, es una alegría liberadora que invita a la danza del corazón, es una bocanada de dignidad, de compasión y ternura para los que están aplastados. Juan, que lo tenía todo para sentirse importante debido al éxito de su bautismo, señala, con la sorpresa y la emoción de un niño, la presencia inesperada de Jesús que viene. A Juan, buscador de caminos para ir a Dios, se le iluminan los ojos cuando dice: Este es. El que llamaba a todos a la conversión, se siente llamado por Jesús al gozo. Con Jesús entra en el mundo el poder sanador del Espíritu. Sin él todo se apaga y se extingue.
Detenemos en ti, Jesús, nuestra mirada. Tú lo eres todo. Danos tu Espíritu.  

‘Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel’. 
El silencio y la soledad, sufridas y gozadas por Juan en el desierto, le han purificado la mirada. No es un fanático de sus ideas; está abierto a la verdad. Como hombre libre, sin prejuicios, deja paso a Jesús, se descalza de toda pretensión de grandeza y ocupa su sitio. Mientras en Jesús, Dios aprende a ser hombre, en Juan, el ser humano aprende a descubrir a Dios como esposo en la profundidad de su corazón. El que era voz en el desierto se queda ahora en silencio ante la palabra de vida que trae Jesús; la alegría y la verdad del Espíritu lo abrazan. Con el Espíritu de Jesús entra la verdad en nuestra vida, se reafirma nuestra identidad cristiana, nos llegan la luz y la fuerza para emprender un camino de vida nueva.

Nos acercamos a ti, Jesús, buscando tu amor. Eres nuestra fuente. Danos tu Espíritu.

‘He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él’. 
Juan contempla al Espíritu que baja y se posa sobre Jesús. Juan descubre a Jesús, que actúa siempre empujado por el Espíritu y da la vida por amor hasta el fin. Ni la mediocridad ni la pereza crecen donde está el Espíritu. Donde Él está no tienen cabida el pesimismo, el fatalismo o la desconfianza, que secan el alma. Pero si arde en los corazones el fuego del Espíritu, comienza una etapa más ardiente y generosa, misionera, para vivir la fe curando heridas. Donde hay acogida a todos los inmigrantes y calor de familia para las soledades del alma, allí está Jesús. 
Amando a Jesús, te alegramos a ti, Espíritu de alegría y de comunión., de vida nueva.  

‘Ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo’. Juan sabe que su bautismo con agua no puede cambiar el corazón del ser humano. El corazón se cambia y se hace nuevo cuando tiene un encuentro personal con Jesús, fruto del Espíritu. Por eso, nos pone ante Jesús. Un corazón enamorado de Jesús provoca el acercamiento a Jesús.
Bautízanos, Señor Jesús, con tu Espíritu, el que trae posibilidades nuevas, radicales, para tantas vidas escondidas en la noche, a la espera de amanecer.

¡Feliz Domingo!
Un abrazo, mi oración y mucha salud. Antón

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EVANGELIO DÍA A DÍA

Domingo 12 de enero 
“Venid conmigo” (Mc 1,17)
Comienza el tiempo ordinario, el tiempo de volver al camino de todos los días. Jesús te invita a caminar con Él, a vivir con Él. No te quedes solo/a. Ir con Jesús es llevar una nueva luz en los ojos para mirar las cosas como las mira Él. Ir con Jesús es dejarte guiar por el viento del Espíritu y dejar que brote en tu interior la ternura. Ir con Jesús es participar en su Proyecto del Reino, es amar sin límites.
Deseo entrar en tu intimidad, Jesús. Participar de tus sentimientos. Aprender a decir contigo: Abba-Padre.

Martes, 13 de enero
“¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad” (Mc 1,27)
El estilo de vida de Jesús suscita preguntas. Hay en Él una novedad que rompe los esquemas preestablecidos y cuestiona las conciencias. La fuente de la novedad de Jesús está en el Espíritu, que susurra en los corazones la frescura del Proyecto de Dios. Deja que la pregunta acerca de Jesús te acompañe durante este día y te lleve a actitudes de confianza y alegría. Busca con sinceridad al Señor, que siempre te invita a lo nuevo, y deja que brote la paz y la bondad hacia todos los que te rodean.
Camino con las preguntas que me nacen de la vida al encuentro de Jesús. Estreno cada día la novedad del amor.

Miércoles, 14 de enero
«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido» (Mc 1, 38)
Jesús sale a todo lugar donde haya hombres y mujeres, donde haya historias que sanar, corazones en los que dibujar el gozo de saberse amados. Jesús va al encuentro de todos los pequeños, estén donde estén, para que puedan alcanzar la libertad y la dignidad.  Si decides seguir a Jesús, tendrás que aprender los caminos de la universalidad, hacer tuyas las voces y llantos que hasta ayer sólo pertenecían a los otros. Cruzar toda frontera ligero/a de equipaje, como hacen los pájaros, como hacen las nubes. Si decides seguir a Jesús, tendrás que anunciar a todos los que encuentres por los caminos el evangelio de la bondad y de la ternura de Dios.
Quiero ir contigo, Jesús, para anunciar el evangelio de la bondad y de la ternura de Dios.

Jueves, 15 de enero   
«Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio» (Mc 1,40-41)

Jesús se estremece ante la oración de un excluido. Se conmueve y se indigna de que la ley margine, y además en nombre de Dios. Jesús quebranta la ley al tocar al leproso y le dice palabras entrañables. Que el Espíritu Santo ilumine tu camino hacia la verdad; trabaja por un mundo de paz y de justicia. No excluyas, ni margines a nadie de tu amor. Vive de tal manera que te sea posible el diálogo con todos los que están en las orillas del mundo.
En silencio y en verdad ante Dios, acojo lo que el Espíritu susurra en mi interior: las palabras y los gestos de amor hacia los marginados.

Viernes, 16 de enero
Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (Mc 2,5).
Jesús se encuentra cara a cara con el paralítico. Cuatro personas han quitado obstáculos para que se produjera el encuentro. A Jesús le gusta la fe de los que ayudan a otros a superar todas las barreras que impiden la comunicación. Jesús actúa, como ve que actúa el Padre de los cielos, y de sus labios salen palabras de perdón. Las gentes, acostumbradas a escuchar el lenguaje de la culpa que pasa de unos a otros, escuchan con agrado este lenguaje desconocido del perdón. Jesús invita a todo paralítico a la libertad, a caminar sin muletas, a sacar la palabra propia que Dios ha puesto en cada corazón. Por donde Jesús pasa florece la vida y crece la esperanza.

Me abro a tu perdón, Jesús. Deseo aprender a perdonarme y a curarme para que no me duela nunca perdonar a los demás. “El amor no lleva cuenta del mal, todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1Cor 13).

Sábado, 17 enero
“Muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían” (Mc 2,15).
¡Cómo busca Jesús el encuentro, la comunión, la comida compartida! Se sienta a comer con los descreídos y su gesto provoca y altera. Leví, un excluido de Israel maltratado por las asperezas del camino, es acogido y confortado por la comprensión y el amor de Jesús. Desde entonces el gesto cristiano básico para entrar en comunión con Dios es una comida compartida por todos los creyentes, con presencia de pobres y marginados. Esa es la mejor memoria de Jesús.

Desea en el silencio del corazón el encuentro con Dios. Déjate amar por El. Siéntate a la mesa, como uno más, sin creerte mejor que los demás.